el poder de agradecer

El poder del agradecimiento I

el poder de agradecer Agradecer es algo que se nos ha olvidado, la gente que nos rodea y nosotros mismos nos hemos vuelto exigentes y demandantes, podemos llegar a pensar que es obligado que las otras personas hagan cosas por nosotros, mas las cosas se hacen porque nacen se hacen desde el amor. La gratitud va de la mano con el dar y recibir, con un corazón humilde y el amor por nosotros mismos y el prójimo. A veces nos concentramos en pedir pedir pedir a Dios, a nuestra familia, mas para poder recibir hay que aprender a agradecer, y a valorar lo que soy, lo que hago y lo que tengo. El ego nos juega una pasada que nos impide ver la luz, mas a lo largo de nuestra vida creemos que no hay otro camino para aprender que no sea a través del dolor y la gente piensa que es el destino, una cruz que me toca cargar y es al contrario, por ejemplo: a través de las experiencias de sanación la gente comienza a agradecer la enfermedad. La gratitud nos lleva a valorar lo que tenemos, sin necesidad de llegar a la ausencia es la fuerza que le hemos dado a la creencia que “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Y no es así, nos corresponde aprender a cambiar ese chip de nuestra mente. Si en algún momento de la vida estas atravesando un momento difícil te sugiero que te preguntes que es lo que yo tengo que agradecer de esta lección de vida?, Por ejemplo: “La luz de una vela es inútil en un día soleado, mas es preciosa en la oscuridad de la noche”, esto lo que nos quiere decir es que en el día no apreciamos la luz de la vela, mas cuando hay oscuridad comenzamos a apreciar la luz, es así como trabaja nuestro ego. Otro ejemplo es con nuestro trabajo muchas veces no lo valoramos cuando lo tenemos, porque entramos en la zona de confort, nos lleva a la rutina, al conformismo, a la monotonía, eso pasa cuando nos desconectamos del valor de nuestro trabajo, allí comienzan las dificultades hasta que llega tu jefe te despide, el mundo se pone de cabeza y te puede dar un ataque de ira y el único responsable eres tu mismo, porque lo que hay en nuestra mente lo proyectamos hacia fuera. A nuestro ego le gusta experimentar el dolor y la perdida para luego apreciar lo que perdimos. Eso pasa cuando nos desconectamos de la fuente divina, de la sabiduría interna. El hecho que no necesites la luz de la vela en un día soleado no significa que no este allí, igual con nuestra salud, comenzamos a ser concientes de nuestros órganos solo en el momento que nos duele. No por el hecho de que no nos duela no significa que no este allí, nuestros órganos siguen trabajando y haciendo su función, esa es la trampa del ego que podemos frenar a través de la gratitud.

Por Mayra Calderón

Estudiante de la 1era Promoción de Formación en Coaching Ontológico con Inteligencia Emocional en Dalia Consultores

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