¿Escuchas, te escuchan, escuchamos? …

escuchasEscuchar tiene un gran peso en la comunicación. A veces creemos que lo estamos haciendo. Pero esto tiene varias explicaciones, de las que voy a tratar algunas en esta oportunidad.
Quiero que revisemos primero las diferencias entre dos procesos que tienden a confundirse: OÍR y ESCUCHAR.
Oír se considera un proceso fisiológico pasivo, mientras que ESCUCHAR es un proceso activo mucho más complejo, en el cual está incluida la capacidad de prestar atención y además, interesarse por la persona que habla y su mensaje.
¿Te has dado cuenta que muchas personas buscan prepararse más para hablar que para escuchar?
Esto sucede con tanta fuerza que en muchas ocasiones, mientras la otra persona habla, se piensa en lo que se quiere

decir, restando importancia a la escucha. ¿Te ha sucedido?

¿Te ha pasado cuando eres quien da el mensaje?
A lo largo del tiempo hemos visto en el mercado la oferta o promoción de muchos cursos dedicados al hablar; sabemos que es muy importante comunicarnos efectivamente en forma oral, pero este proceso se ve afectado negativamente si no sabemos escuchar.
La estupenda noticia es que escuchar es una habilidad, por lo que podemos mejorarla o desarrollarla.
Es momento de otorgarle a esta habilidad el lugar que le corresponde. Muchas relaciones, tanto personales como laborales, están siendo seriamente afectadas. Incluso están dándose conflictos muy delicados en el medio político internacional.
El objetivo principal de este artículo es conducirnos al punto de darnos cuenta a través de la reflexión, acerca de lo que está ocurriendo con la habilidad de escuchar. En este sentido voy a mencionar algunas causas de la falta de atención para escuchar; que podríamos señalar como errores en la escucha:
·         No concentrarnos en el punto de vista de los demás, causando una falta de entendimiento. Por lo general, estamos atentos a nuestras ideas y puntos de vista, por lo que nos perdemos la esencia del mensaje que nos están dando.
·         La distracción o dispersión interna y/o externa. En algunos casos los pensamientos pueden sacar a una persona de la conversación, causando que se debilite la habilidad de escuchar. En otros casos, la dispersión se produce con elementos externos, como son: otras personas, objetos, sonidos, etc. En gran medida esta causa requiere de tratamiento específico para aumentar la atención y concentración.
·         Otra causa está relacionada con el hábito inadecuado que se desarrolla la conducta de interrumpir para sacar conclusiones muy apresuradas, eso en gran medida se produce porque el interés está centrado en lo que se va a decir y no en el mensaje que el emisor está ofreciendo.
·         En otros casos, se presenta como protagonista la interrupción. Esta aparece de manera que se interrumpe al que está hablando, tratando de terminar la idea; esto resulta desagradable y causa ruidos en la comunicación.
Las causas mencionadas alteran la escucha efectiva y perjudican notablemente a la comunicación.
En próximos artículos me enfocaré en alternativas y sugerencias que colaboren en desarrollar tan indispensable habilidad.
Te invito a revisar tu escucha en todos los ámbitos y cuáles son tus hábitos.
Enfoca la revisión en ti.
¡Recibe un abrazo de BIENESTAR!
Dalia Borges

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